CIUDAD DE MÉXICO 09-Feb-2026 .-La exposición Relatos modernos, Obras emblemáticas de la Colección Gelman Santander, que se inaugurará el 17 de febrero en el Museo de Arte Moderno (MAM), ha detonado más cuestionamientos que celebración.
La muestra reunirá 68 piezas de uno de los acervos privados más representativos -y polémicos- del arte moderno mexicano, que regresa al País tras casi dos décadas de ausencia, en medio de un debate público sobre su destino y gestión.
La controversia se intensificó luego de que se anunciara que la Colección Gelman será el principal atractivo de un nuevo centro cultural en España, pese a la disposición testamentaria de Jacques y Natasha Gelman de que el acervo permaneciera en México.
El conjunto incluye obras consideradas patrimonio nacional, como piezas pertenecientes a Frida Kahlo y Diego Rivera, cuya producción está catalogada como Monumento Artístico de la Nación.
Para el historiador y curador de arte Edgardo Ganado Kim, la principal preocupación radica en la opacidad que rodea la adquisición de la colección por parte de la familia Zambrano y el acuerdo con Banco Santander para su gestión a largo plazo, periodo durante el cual se le ha denominado Colección Gelman Santander.
“¿El testamento permite la enajenación de la colección? No lo sabemos”, cuestiona en entrevista. “El Estado mexicano tiene injerencia porque incluye Monumentos Artísticos; por ello, la Secretaría de Cultura debería hacer públicos los términos del testamento”.
A las dudas se suma la falta de claridad sobre la propiedad del acervo y los derechos del banco español.
Gerardo Estrada, quien fuera director del INBAL entre 1992 y 2000, considera necesario transparentar los acuerdos.
“Tanto el banco como la familia Zambrano deberían dar a conocer los detalles para saber qué tan compatibles son con el carácter patrimonial de muchas de estas obras”, señala en entrevista.
Aunque valora que la colección se exhiba en México, considera indispensable que regrese periódicamente. “Cada generación tiene derecho a verla”.
En la misma línea, Ximena Apisdorf, comunicóloga con formación en gestión del arte y la cultura, advierte que la falta de información establece un precedente preocupante.
“Me sorprende que haya piezas del patrimonio nacional que van a irse y no sepamos en qué condiciones. Esto pone en peligro no nada más al pueblo mexicano que dejará de ver estas obras, sino que los demás coleccionistas de obras de estos artistas van a empezar a preguntar por qué hay unos acuerdos especiales con esta colección y con ellos no”.
Si el Gobierno permitió a la Fundación Banco Santander llevarse del País las piezas por determinada cantidad de tiempo a cambio de una exposición de tres meses, “me parece una negociación muy pobre”, pondera.
Apisdorf encuentra paralelismos entre la Colección Gelman y la formada por Dolores Olmedo, cuyo museo permanece sin operar con formalidad desde la pandemia.
“Estos grandes coleccionistas trataron de dejar protegidas sus colecciones, las dejaron al pueblo de México en sus testamentos y vemos que las personas que pusieron para que cuidaran su patrimonio están haciendo lo que quieren con él. Y eso me parece tristísimo.
“Muchísima gente me dirá que son patrimonios privados. Sí, pero había un deseo de estos coleccionistas de que se quedara para el pueblo de México”, enfatiza.
Conformada por el matrimonio Gelman desde la década de 1940, la colección reúne obras de figuras fundamentales del arte mexicano, entre ellas, además de Kahlo y Rivera, María Izquierdo, Leonora Carrington, Rufino Tamayo, José Clemente Orozco, Gunther Gerzso, Francisco Toledo, Ángel Zárraga, Carlos Mérida y David Alfaro Siqueiros.
Las piezas se presentarán en la Ciudad de México antes de iniciar una nueva etapa de itinerancia internacional como Colección Gelman Santander, informó la Secretaría de Cultura.
De acuerdo con su titular, Claudia Curiel de Icaza, la muestra es resultado de meses de gestión en colaboración con la Fundación Banco Santander, a través del INBAL.
Entre las pinturas más destacadas de la exposición se encuentran los retratos comisionados por los Gelman a artistas como Kahlo, Tamayo, Zárraga y Siqueiros, además de la reconocida Vendedora de alcatraces (1943), de Rivera.
Destaca también la presencia de Orozco con un autorretrato realizado en acuarela y con Salón México (1940), un gouache sobre la vida nocturna de la Ciudad de México.
De Kahlo, se exhibirán en la muestra diez óleos, entre ellos Autorretrato con collar (1933) y Diego en mi pensamiento (1943).
Además, se presentarán obras de Gerzso, Mérida e Izquierdo, así como de Chucho Reyes y Lola Álvarez Bravo, entre otros y otras.
La curaduría, a cargo del MAM, articula la muestra en cuatro núcleos: “Retratos, Presencias construidas”; “Naturaleza: Entre el orden y el caos”; “La creación de una nación”, y “Lo moderno: Paradojas de una nueva realidad.
…Y concluyen, al fin, registro
De las 68 obras en exhibición, 27 cuentan con declaratoria de Monumento Artístico.
Para su presentación pública, el INBAL concluyó el registro institucional ante el Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam), instancia responsable de la inscripción de estas piezas y de otras obras de la Colección Gelman Santander con dicha categoría.
Relatos modernos, Obras emblemáticas de la Colección Gelman Santander podrá visitarse del 17 de febrero al 17 de mayo de 2026 en el recinto ubicado en avenida Paseo de la Reforma S/N, en el Bosque de Chapultepec.








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